La cultura tradicional japonesa encontró en Okakura Kakuzo su mas ferviente y sabio exponente. Hasta su muerte trataría de infundir en su pueblo la apreciación por su propia herencia cultural, en claro abandono por entonces.
sábado, 14 de julio de 2012
El elixir de la inmortalidad
Escribe Okakura Kakuzo, en EL LIBRO DEL TE (1906, reeditado en 2001 por Azul Editorial de Barcelona) en el Capitulo II "Las escuelas del te" que la planta del te, "oriunda de China, era conocida desde la antigüedad en la medicina y la botánica chinas.
Se alude a ella en los clásicos con distintos nombres de Tou, Tseh, Chung, Kha y Ming, y era muy apreciada por sus facultades de aliviar la fatiga, deleitar el alma, fortalecer la voluntad y sanar la vista. No solamente se administraba por vía interna, sino que ademas se aplicaba externamente en forma de pasta para aliviar dolores reumáticos. Los taoistas lo proclamaban importante ingrediente del elixir de la inmortalidad. Los budistas lo consumían en abundancia para evitar el sopor durante sus largas horas de meditación." (EL LIBRO DEL TE, pag.27)
Se alude a ella en los clásicos con distintos nombres de Tou, Tseh, Chung, Kha y Ming, y era muy apreciada por sus facultades de aliviar la fatiga, deleitar el alma, fortalecer la voluntad y sanar la vista. No solamente se administraba por vía interna, sino que ademas se aplicaba externamente en forma de pasta para aliviar dolores reumáticos. Los taoistas lo proclamaban importante ingrediente del elixir de la inmortalidad. Los budistas lo consumían en abundancia para evitar el sopor durante sus largas horas de meditación." (EL LIBRO DEL TE, pag.27)
EL LIBRO DEL TE
Okakura Kazuko (Yokohama, 1863- Akakura, 1913) escribió en 1906 un libro titulado EL LIBRO DEL TE. Originalmente en ingles, y para el publico occidental, ha sido traducido a múltiples idiomas, no solamente por su calidad de texto clásico, sino también porque resulta fuente indispensable de consulta para quienes deseen conocer y estudiar el pensamiento, la filosofía y el arte de Oriente.
El autor muestra sólidos conocimientos acerca de la sutileza, la profundidad de la mente creadora del hombre oriental.
Como lo señala el texto introductorio, la ceremonia del te es una costumbre única, que ha recibido estima universal. Esta reedición de 2001 por Azul Editorial, de Barcelona, hace un recorrido por su historia, describe las diferentes formas de preparación, analiza los fundamentos estéticos y filosóficos que le dan si naturaleza y relata las contribuciones de los principales maestros a la ceremonia y al arte de la vida.
"La filosofía del te no es mero esteticismo sino, por el contrario, expresa junto con la religión y la ética un punto de vista del hombre y su naturaleza. El teismo es parte de la vida misma de Oriente y resume en su esencia el pensamiento taoista, el camino del zen, el arte de las flores y una especial percepción del acontecer del mundo." Dice la contraportada de este interesante texto con introducción de Kazuya Sakai.
El autor muestra sólidos conocimientos acerca de la sutileza, la profundidad de la mente creadora del hombre oriental.
Como lo señala el texto introductorio, la ceremonia del te es una costumbre única, que ha recibido estima universal. Esta reedición de 2001 por Azul Editorial, de Barcelona, hace un recorrido por su historia, describe las diferentes formas de preparación, analiza los fundamentos estéticos y filosóficos que le dan si naturaleza y relata las contribuciones de los principales maestros a la ceremonia y al arte de la vida.
"La filosofía del te no es mero esteticismo sino, por el contrario, expresa junto con la religión y la ética un punto de vista del hombre y su naturaleza. El teismo es parte de la vida misma de Oriente y resume en su esencia el pensamiento taoista, el camino del zen, el arte de las flores y una especial percepción del acontecer del mundo." Dice la contraportada de este interesante texto con introducción de Kazuya Sakai.
jueves, 12 de julio de 2012
De medicina a bebida
El te comenzó como medicamento y se transformaría con el tiempo, en bebida. En China, en el siglo VIII, entra en el reino de la poesía como uno de los pasatiempos amables. Durante el siglo XV, Japón lo eleva a religión del esteticismo.
jueves, 21 de junio de 2012
martes, 24 de abril de 2012
The king speech, la última película de Helena Bonham Carter
La genial actriz Helena Bonham Carter en una escena de la película " The King Speech"donde interpreta a la reina Isabel, esposa del rey Jorge VI.
Té frutal
Como es sabido, el té negro posee una gran cantidad de polifenoles y una gran capacidad para proteger al organismo contra los radicales libres, los cuales son una de las principales causas a la hora de debilitar las defensas. Además, previene el envejecimiento y ayuda contra los problemas degenerativos del sistema cardiovascular.
Una razón más para consumir esta popular bebida, la más consumida después del agua.
Prueba, entonces, una de nuestras combinaciones de TENDAI. Té negro, flor de Jamaica y trocitos de piña, mango y fresas deshidratadas.
Una razón más para consumir esta popular bebida, la más consumida después del agua.
Prueba, entonces, una de nuestras combinaciones de TENDAI. Té negro, flor de Jamaica y trocitos de piña, mango y fresas deshidratadas.
lunes, 23 de abril de 2012
El placer del chocolate
Usualmente el té y el chocolate no van juntos, por aquello del predominante sabor que posee el chocolate. Sin embargo, en TENDAI hemos logrado una combinación que suele gustar a los más golosos, porque se prepara con leche.
Se trata de MOKA TÉ. Un blend que combina té negro con gotitas de chocolate negro amargo, chocolate blanco, cardamomo y canela.
El último blend de TENDAI
La última combinación que hemos realizado se llama DEEP FOREST y consiste en una combinación de té de Ceylán. bayas, trocitos de papaya y una nota de geranio.
jueves, 2 de junio de 2011
LA PERFECTA TAZA DE TÉ....SEGÚN GEORGE ORWELL

Buscando datos interesantes acerca del té, encontré este artículo escrito por el británico GEORGE ORWELL, el mismo de 1984 y REBELIÓN EN LA GRANJA. Se trata de un ensayo publicado en el Evening Standard el 12 de enero de 1946. (The Collected Essays, Journalism and Letters of George Orwell, Volumen 3, 1943-45, Penguin. Traducido por Manel Franquesa, subsubdirector de La Veritat, diario renacentista de Castelldefels.
Si buscas ‘té’ en el primer libro de cocina que cae en tus manos, seguramente no lo encontrarás; o a lo máximo hallarás un par de líneas con unas escuetas instrucciones que no contienen los puntos más importantes.
Hecho curioso, no sólo porque el té es uno de los productos más importantes de la civilización de este país, de Irlanda, Australia y Nueva Zelanda, sino porque su método de preparación es motivo de las más violentas disputas.
Cuando leo mis propias instrucciones para la taza perfecta de té, encuentro un mínimo de once puntos importantes. Dos de ellos son ampliamente aceptados, pero al menos cuatro son altamente controvertidos. He aquí mis propios once puntos, considerados por mí como reglas de oro:
Primero: Uno debería utilizar té de la India o de Ceilán. El té chino tiene sus virtudes que hoy en día no deben ser despreciadas -es barato, y se puede beber sin leche- pero no es muy estimulante. Uno no se siente más sabio, más bueno u optimista después de beberlo. Cualquiera que utiliza la frase “una buena taza de té” siempre se refiere al té de la India.
Segundo: El té debe prepararse en pequeñas cantidades, es decir, en una tetera. Un té preparado fuera de una urna siempre es insípido, que como el té del ejército, que se prepara en grandes cacerolas, sabe a grasa y detergente. La tetera debería estar hecha de porcelana china o barro cocido. Las teteras de plata o de porcelana británica producen un té de inferior calidad y otras teteras aún son peor. Sin embargo, las teteras de estaño no están tan mal.
Tercero: La tetera debe calentarse previamente. Es mejor hacerlo sobre una estufa de leña que llenándola de agua caliente.
Cuarto: El té debería ser fuerte. Para una tetera de un cuarto y si quieres llenarla hasta el borde, seis cucharadas de té deberían ser suficientes. En tiempos de racionamiento, esto no se puede hacer cada día de la semana, pero yo mantengo que una taza de té fuerte vale más que veinte tazas de té débil. Todos los amantes del té no sólo lo quieren fuerte, sino que cada año lo preparan más potente –un hecho que se reconoce con una ración extra para los pensionistas.
Quinto: El té debe colocarse directamente en la tetera. No utilices tamices, bolsas de tela u otros artefactos que aprisionan el té. En algunos países, el té se coloca en unas cestas colgantes para retener las hojas del té, que se supone son venenosas. En realidad, uno se puede tragar una considerable cantidad de hojas de té sin efectos secundarios. Si el té no está suelto dentro de la tetera, la infusión nunca es suficiente.
Sexto: Uno debe ir con la taza hasta la tetera, y no al revés. El agua debe hervir en el momento del impacto, lo cual significa que debe estar sobre el fuego un segundo antes de verterla en la tetera. Hay gente que afirma que sólo debería utilizarse agua recién hervida, pero yo personalmente no he notado diferencia alguna.
Séptimo: Hecho el té, uno debería removerlo o mejor mover la tetera y seguidamente dejar que las hojas se depositen en el fondo.
Octavo: Uno debería beberlo en una buena taza de desayuno –es decir, la típica taza cilíndrica alta y no la plana y poco honda. En la taza cilíndrica cabe más y el té no se enfría antes de llevarla a los labios, como ocurre con la taza ancha y baja.
Noveno: Uno debería retirar la crema de la leche antes de añadirla al té. La leche demasiado cremosa modifica el sabor del té.
Décimo: Uno debe verter primero el té en la taza. Este es el punto mas controvertido; de hecho, en todas las familias británicas hay dos escuelas sobre el tema. La escuela de “la leche primero” puede tener algunos argumentos de peso, pero yo sigo opinando que mi argumento es irrefutable: al poner primero el té y removiéndolo mientras se vierte la leche, uno puede ajustar exactamente la cantidad de leche. En el caso inverso, uno podría haber puesto demasiada leche.
Y por último: El té -excepto si se bebe al estilo ruso- debería beberse sin azúcar. Se muy bien que en este punto formo parte de la minoría. Pero ¿cómo puede un amante del té destruir su sabor metiendo azúcar? También se podría meter sal o pimienta… El té debe ser amargo, como la cerveza. Si lo endulzas, ya no sientes su sabor. Podrías crear un brebaje similar simplemente añadiendo azúcar a una taza de agua caliente…
Alguna gente te dirá que no les gusta el té en sí, que lo beben para calentarse o estimularse y que necesitan ponerle azúcar para eliminar el sabor del té. A esta gente equivocada, yo le digo: “intenta beber té sin azúcar durante un par de días y es muy improbable que vuelvas nunca a estropearlo añadiendo azúcar”.
Estos no son los únicos puntos de la controversia sobre cómo beber té, pero son suficientes para mostrar lo sofisticado que se ha vuelto este tema. También existe todo esta misteriosa etiqueta social que envuelve la taza de té (por ejemplo ¿por qué se considera una vulgaridad beber el té del platito de la taza?) y existe mucho escrito sobre el uso secundario de las hojas de té, como por ejemplo leer el futuro, la predicción de una eminente visita inesperada, alimento para los conejos, curar quemaduras y limpiar la alfombra. Lo importante es poner atención a detalles como calentar la tetera y utilizar agua que está hirviendo para conseguir estas veinte tazas de buen y fuerte té a partir de una ración de onzas…
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